Entrevista a Aida Palomeque; profesora de Historia jubilada y colaboradora del Taller de Arte para Niños del Centro Cultural de la UNR. Por Florencia Fernández*. Actividad organizada por la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNR.
¿Cómo es un día de trabajo en el Taller de Arte para niños del Centro Cultural UNR?
Trato de colaborar con las cuestiones que les interesa a los chicos y adolescentes respecto de la historia. Es una tarea muy difícil y a veces un poco idealista, pero necesitamos mucha gente que colabore contantemente en este tipo de actividades. Yo canalizo todo por lo pedagógico, cuando me relaciono con la escuela de los chicos, charlo con sus padres quienes nos comentan las problemáticas de aprendizaje de sus hijos y los acompaño en ese sentido. El arte es una herramienta fundamental para que los chicos desarrollen creatividad, y eso le ayuda mucho en el aprendizaje de otras materias como la historia.
¿Cómo le acerca la historia a los chicos?
Trabajamos con las fechas patrias. El arte está muy relacionado con la historia, entonces tratamos de que los chicos entiendan la importancia de comprender y entender la historia, y que vayan descubriendo qué hicieron los próceres por la patria. Las actividades se van dando espontáneamente y van saliendo del esquema planificado. Los chicos hablan de historia y van creando su universo.
¿Cuál es la propuesta y el trabajo que están desarrollaron por ejemplo para el 17 de Agosto?
Para nosotros es importante el contacto de estos niños con los chicos de la facultad, con los estudiantes de carreras de grado. La actividad puntual que desarrollamos es ir al Comedor Universitario y que los niños les muestren a los estudiantes personalidades históricas, preguntarles si los conocen, qué cualidades, consejos, palabras, hechos recuerdan de ellos, como por ejemplo de San Martin. Luego comentamos las respuestas con los chicos, incluso trabajamos con una mamá que está muy entusiasmada aprendiendo. Los estudiantes los reciben muy bien, ellos estaban admirados de cómo los escucharon. Se puede decir que también es una labor psicológica porque hay una separación entre la Universidad, lo académico y la villa de al lado, que muchos piensan que son dos mundos. Quizá podemos acercar un poco esos mundos. Conectar la historia, con el taller y con la facultad es importante, y trabajarlas con diferentes formas didácticas, haciendo elaborar pensamientos a los chicos en este sentido porque ellos son muy entusiastas.
¿Cuáles son las herramientas para acortar la distancia entre la universidad y los barrios humildes?
A la mayoría de los profesores les falta organización para este tipo de propuestas. Recorriendo el barrio se observa cómo necesitan la presencia de arquitectos, técnicos, ingenieros, electricistas. Las condiciones de las conexiones eléctricas por ejemplo, esto me preocupa porque no tiene relación con lo humano, las condiciones son precarias. La universidad tiene que salir, no sólo en el momento en que ya se recibieron, sino en el momento en el que están estudiando, ya que de esta manera se aprende mucho, la universidad debe estar con la gente.
¿Cuáles son los objetivos fundamentales del taller?
Los objetivos del Centro Cultural en relación a nuestro trabajo es lograr el acercamiento. Se logró mucha empatía con los chicos y las mamás del barrio. Es importante que estos pequeños vengan a este espacio y que no consideren que la Universidad es algo lejano, que nunca van a poder ingresar a una facultad, sino que lo fundamental es que se achiquen distancias, tanto desde su visión como de la de la propia comunidad universitaria.
*Estudiante de la Carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencia Política y RR.II. de la UNR, participante del grupo SEU-Comunicación.





10 Nov 2015
Posteo de prensa




