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En el exilio la frase: “No soy de aquí ni soy de allá” toma una verdadera fuerza

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 06 May 2013   Posteo de admin

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TESTIMONIOS DE VIDA: La profesora Myriam Stanley disertó en la Sede de la UNR en el marco del Ciclo Charlas y Debates que organiza la Secretaría de Extensión Universitaria. “Antes de hablar de Memoria hay que hablar de Historia” dijo. Sobre su experiencia de exilio contó que “Asumir la condición de exiliado generaba mucha culpa, la culpa de que uno está vivo cuando otros están muertos”.

En el marco del Ciclo Charlas y Debates que organiza la Secretaría de Extensión Universitaria y bajo el lema: “Reflexionando la Historia en el presente”, la docente Myriam Stanley, profesora de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas, disertó acerca de la temática del exilio del que fue protagonista en la última dictadura militar. “El exilio trae sentimientos de culpa por un lado y de gran resentimiento por otro, pero también logré hallar su costado positivo” , fue una de las frases que más retumbó en el Salón Sur de la Sede de Gobierno de la UNR en donde se llevó a cabo este encuentro del que participaron alumnos, organizaciones sociales y público en general.

Stanley se adueña de las palabras de Marc Bloch para hablar de la legitimidad de la historia, y dice que “esa legitimidad la encuentra en esto de comprender el pasado, pero comprender el pasado dice él comprendiendo antes el presente”. Por tal motivo reafirma que todo aquel que se quiera saber qué es la Historia, “debemos realizar la tarea partiendo de preguntas o inquietudes del presente y retroceder buscando su explicación en el pasado” afirma la docente universitaria.

En el comienzo de su disertación Stanley marcó la importancia de diferenciar Historia de Memoria y en este punto explicó que “a la Memoria hay que entenderla como la materia prima de la Historia. La Memoria es vida, está en permanente evolución en una sociedad que está en permanente construcción porque no es más que el devenir de un proceso histórico y esta Memoria siempre está abierta al recuerdo” expone. Para esto cita al escritor, intelectual, político y guionista cinematográfico español Jorge Semprun cuando dice que en cautiverio “escribía contra las chimeneas que humeaban seres humanos” para poder comprender y dimensionar el horror de aquella atrocidad que fueron los campos de concentración y contó que en el libro “La escritura o la vida” describía los esfuerzos que hizo para recordar, y para transmitir esto a la Historia.

“En nuestro caso, en los acontecimientos que son producto de la última dictadura militar, la Memoria vendría a sustituir aquello que estos perversos regímenes hicieron desaparecer, destruyeron, asesinaron. También recordar implico restaurar la sociedad que había sido rota por esta violencia ejercida por el estado. Los horrores fueron expuestos en innumerables testimonios, y estos testimonios fueron los que permitieron juzgar a los culpables, pero al mismo tiempo fueron estos testimonios los que hicieron posible que la sociedad asumiera los horrores del pasado reciente. Las víctimas hablaron por primera vez y sus denuncias fueron lo que permitieron esta socialización del horror” dijo Stanley.

En cuanto al exilio, la temática que la llevó a una gran disertación en la Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario, Myriam Stanley analiza: “La dictadura dejo miles de desaparecidos; miles de muertos; miles de exiliados tanto externos como internos; miles de hijos robados; miles de hombres y mujeres secuestrados, vejados, violados; padres que buscaron por años a sus hijos y que todavía los siguen buscando; abuelos que buscan a sus nietos; hermanos que buscan hermanos; y entre todos estos además tenemos una infinidad de argentinos que salieron del país, que estuvieron todos esos años excluidos, silenciados, dejando de lado su vida cotidiana, perdiendo sus trabajos; tenemos cientos y miles de niños que crecieron sin sus padres; y de padres que murieron sin poder darle un último beso a sus hijos. Entonces me pregunto que: ´si es imposible contar las víctimas, ¿Será posible contar las memorias?”.

“Lo que lo hace común a los exiliados del ’70 son la posición socioeconómica, la ideología, hasta un grupo etáreo y el punto de vista del régimen que lo expulsó a exiliarse. Frente al terror que había comenzado algunos años antes, la opción para muchos fue el exilio, salir del país, salvar la vida. No hay mucha información acerca de cuántos argentinos vivieron en el exterior durante el período de la dictadura. El exilio terminó técnicamente en diciembre del ’83, pero el regreso no fue fácil; así como no fue sencillo irse; el factor principal de estos inconvenientes fue el económico, como enfrentar el viaje y la instalación en los primeros tiempos del exilio; en otros casos pasó por otras cuestiones como tener la documentación apropiada para salir del país, otros ni siquiera podían presentar sus propios documentos de identidad y para algunos pocos solo asilo político, pero no había muchos países que quisieran abrir sus embajadas en estas condiciones” dijo Stanley.

En una experiencia personal, Myriam se fue exiliada a Brasil a un régimen que fue denominado como “la dictablanda” en oposición a la dictadura, la docente explicó que “en los países en donde uno se exiliaba costaba mucho poder llegar a la legalidad que implicaba conseguir los documentos de los inmigrantes y era necesario tener el certificado de buena conducta, había que conseguir un trabajo porque para tener residencia necesitabas un trabajo, fue muy difícil. Se llegaba a tener la verdadera libertad cuando el documento se legalizaba. Asumir la condición de exiliado generaba mucha culpa, la culpa de que uno está vivo cuando otros están muertos” fueron la fuertes palabras en medio de la charla.

“El exilio está asociado a pérdida y a dolor y hubo quienes desarrollaron sentimientos de dolor y resentimiento. Contra el gobierno que obligó su partida, contra parte de la sociedad argentina, contra el país mismo” cuenta Stanley de vivencias que supo encontrar en distintos argentinos que experimentaron esta dolorosa experiencia.

[jamiesocial]
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