El proyecto “Formación, trabajo y oportunidades para jóvenes”, aprobado y financiado en el marco de la V Convocatoria para la presentación de Proyectos de Extensión, “La universidad y su compromiso con la sociedad”, esta llevando a cabo la capacitación en el oficio de Mozo y Camarera. Por Florencia Portella
El proyecto dirigido por la psicóloga María Romina Cattaneo consiste en capacitar a los jóvenes rosarinos, de entre 18 y 30 años, situados en barrios carenciados y periféricos de la ciudad, en el oficio de Mozos y Camareras. El objetivo es generar espacios colectivos donde socializar y expresarse a partir de experimentar prácticas de redes solidarias, al tiempo que encontrar a grupos de pares, identificándose y representándose en los otros. Construir vínculos afectivos entre los participantes y el medio social, educativo y laboral, para facilitar su inclusión y trascender la situación actual, es la meta fijada.
En éste contexto, y desde la conformación y el desarrollo de este dispositivo se piensa también la intervención de estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Rosario.
Por tercer año consecutivo el taller se lleva a cabo en el Centro Comunitario “El Progreso”, ubicado en la Av. Grandoli al 3765, en el corazón del barrio La Tablada. Y por primera vez, en el Centro de Asistencia a la Comunidad (CEAC-UNR), situado en el barrio República de la Sexta. Actualmente se encuentran participando del taller unos 40 jóvenes aproximadamente.
Jimena, una de las capacitadoras e integrante del equipo extensionista, arma la mesa mientras espera a los primeros participantes del taller, quienes poco a poco y tímidamente van llegando. Ella los recibe, los saluda con un beso, los llama por su nombre y les pregunta como andan, cómo va la búsqueda de trabajo, si corrigieron el CV, si los enviaron, a qué lugares. Jimena ya está recibida de psicóloga. Pero durante toda su carrera tuvo que trabajar, fue camarera y ayudante de cocina -cuándo se cansaba de la atención al público, se refugiaba en la cocina-, nos cuenta.
Jimena, acerca. Su experiencia y su calidez los acerca. Ella los escucha, los charla, les da concejos y les enseña cómo se debe fajinar los cubiertos y servir el vino. Les enseña desde su saber hacer, desde su propia experiencia, pero con la sutileza y la habilidad de quien entiende de aquello no dicho.
Un rato después llega Javier. Él es capacitador de una consultoría en servicios y desde el año 2012, tras enterarse e interesarse por el proyecto, participa en él. Viene vestido de traje y corbata, impecable. Al principio, su porte marca presencia, autoridad y algo de distancia. Inmediatamente ocupa el lugar de
Jimena y ahora, todos le prestamos atención a él. Habla de los protocolos, las formas, los modales, el lenguaje corporal, lo que está bien y lo que no. Da ejemplos y los hace practicar una, dos, tres veces, hasta que salga!
Se trata de un taller interactivo. Se enseña y se aprende haciendo. Lo teórico es tan importante como la práctica, y tener un CV bien armado, más importante aún. De modo que una de las tantas actividades del taller es trabajar sobre el armado del currículum de cada uno. Corregirlo, ponerle una foto, y claro, después prepararse para la instancia de la entrevista laboral. El momento de mayor estrés. En una especie de roll playing, Jimena “juega” a ser la entrevistadora, y los chicos a sentarse ahí y tratar de conseguir su tan ansiado trabajo.
Los celulares casi no salieron de las mochicas en las dos horas y media que dura el taller, pero de pronto suena uno. Mati se levanta, sale de la habitación y vuelve a entrar al instante. Lo vemos buscar su libretita y una birome, toma nota, escribe una dirección. Mañana Mati tiene una entrevista en un bar de Pellegrini.
Se percibe entonces la existencia de un mañana, de un futuro, de una esperanza.





10 Oct 2013
Posteo de prensa
