ESPACIOS PARA REFLEXIONAR LA EXTENSIÓN: La Secretaría de Extensión Universitaria (SEU) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) llevó a cabo el 6º encuentro del Ciclo de Formación en Extensión, un espacio para reflexionar la función retomado en este 2016. En esta oportunidad estuvo a cargo de dos referentes nacionales de la extensión universitaria como lo son los docentes Fabio Erreguerena y Gustavo Nieto de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).
Bajo el lema “Prácticas Socioeducativas. Los desafíos del aprendizaje en comunidad” el ex Secretario de Extensión de UNCuyo, Fabio Erreguerena (Sociólogo) y el Licenciado en Comunicación Social Gustavo Nieto, aportaron su experiencia en estas prácticas a las que el sociólogo denominó como “dispositivos para cristalizar esa búsqueda de la Universidad Latinoamericana sobre el compromiso social universitario o la función social”.
Para comenzar a plantear el tema, Erreguerena diferencia a las prácticas sociales educativas con otras actividades de las de tipo solidario y pre-profesionales. Las primeras “que están escindidas o no vinculadas a los insumos disciplinares de las materias que el estudiante, el docente o el investigador transita” y las otras “que tienen como objeto la formación técnica e individual y en este caso no necesariamente toman en cuenta los intereses de problemáticas sociales o de comunidad”. Es en este punto en donde Erreguerena las categoriza como una “intersección” de estos dos campos de interés.
El docente mendocino dejó en claro que “este formato de prácticas sociales educativas no necesariamente es una fórmula válida para toda y cada una de las universidades ya que cada universidad tiene sin dudas un recorrido histórico o una biografía institucional, política y social que hace que este formato pueda representar un salto cualitativo respecto de otras formas pero no es siempre así en todas las oportunidades”.
Según el ex Secretario de Extensión de la UNCuyo la diferencia sustancial que tienen estas prácticas con respecto a las actividades solidarias, a las prácticas pre profesionales o a los proyectos de extensión más clásicos es su “inserción curricular”, al que considera un “elemento imprescindible para ser entendida como práctica social educativa”. En consecuencia forman parte de la currícula, del tramado institucional y académicos de recorrido obligatorio que cada estudiante tiene en su egreso y que la curricula prevé en alguna instancia de su formación.
“En definitiva es un dispositivo, una herramienta con la cual la Universidad Latinoamericana intenta plasmar algo que viene buscando desde hace mucho tiempo que es el compromiso social universitario” define Erreguerena.
LA EXTENSIÓN, EL COMPROMISO SOCIAL Y LA CURRICULARIZACIÓN
“Muchas veces la universidad encorseta estos compromisos sociales del universitario en las áreas de extensión y genera modelos que introducen una concepción que pareciera que lo incorpora, pero no termina de institucionalizarla” y aquí la crítica del sociólogo, de vasta trayectoria en la función: “se incluye a nivel discursivo en los acuerdos institucionales, en los planes institucionales o en los estatutos pero en los trabajos concretos siguen reproduciendo relacionamientos asimétricos y en ese sentido la Universidad cumple muy fielmente con ese papel monopólico de custodio legítimo del saber”, admite.
“Las prácticas sociales educativas como en el caso de la Universidad Nacional de Cuyo intentan ser un dispositivo en esa búsqueda en como vincular los contenidos disciplinares con la resolución de problemáticas sociales relevantes” sostuvo. En tanto que a la importancia de la curricularización de estos espacios manifestó que “a partir de insertarlas en la curricula deben vincular insumos disciplinares para la resolución de problemática social” al tiempo que “no puede ser algo que forme técnicamente al alumno pero que esté desvinculado con la comunidad o que solamente resuelvan estas cuestiones, pero separada de su insumo disciplinar”.
Para la UNCuyo es una instancia “superadora de un formato de extensión” y que su inclusión en las curriculas de las disciplinas debe conllevar un “diseño transversal de toda la universidad” y así consideran que implica un “paso adelante”. “Para nosotros es el dispositivo más idóneo para la modificación de la Universidad y del carácter del estudiante que se forma” expuso Erreguerena.
“Aprovechar la potencia pedagógica que implica el trabajo en territorio es imprescindible como práctica educadora” manifiesta y al tiempo postula que en ese trabajo en territorio se deben “generar las condiciones para esta instancia pedagógica que no permite el aula que implica una nueva forma de enseñar para el docente”. Para el sociólogo conlleva una nueva forma de “organizar la gramática institucional”.
“Una universidad organizada en cuestiones de problemáticas sociales y no solamente en reproducir ciertos valores del conocimiento” es uno de los postulados que se advierten en su intervención así como “instalar al diseño académico como un espacio de disputa y discusión que trasciende las áreas de extensión como espacio institucional único en el cual transita la problemática social en la universidad, sino pensarla atravesando todo el diseño institucional y la forma de organización de la Universidad” resalta.
Erreguerena expone que “las prácticas sociales educativas generan cierta continuidad de vínculos con las organizaciones sociales y climas de estabilidad de la relación que permiten un escenario favorable para esta modificación que tiene el trabajo de la universidad con las organizaciones sociales o con las problemáticas sociales. Esta estabilidad del vínculo lo genera esa institucionalidad de la curricula en la que todos los años esas prácticas se renuevan con una construcción participativa de los problemas a resolver en esas prácticas y que no solo sean planteadas desde la universidad sino también desde el seno de las organizaciones sociales”.
A su vez incorpora el concepto de “sistematización de la experiencia” para poner en visibilidad lo que la practica genera. “Es importante este proceso de estas prácticas para que no quede como un capital individual del equipo extensionista sino que como reflexión que habiliten generar elementos objetivos y concretos que luego posibiliten la reformulación curricular o de contenidos”.
Para finalizar expuso los “riesgos de estas prácticas” como el de “transformarla en una relación utilitaria”. “No hay ninguna duda de la conveniencia para la Universidad desde planos pedagógicos de formación que tiene esto de trabajar en articulación con estas problemáticas. No podemos poner en discusión la utilidad, pero a la vez creemos que estas prácticas socioeducativas pueden favorecer a que estos procesos sean útiles para ambas partes y no solamente para el universitario”.





07 Jul 2016
Posteo de prensa







