CICLO DE FORMACIÓN: “Los estudiantes son el motor de la extensión” supo decir Humberto Tommasino, referente extensionista uruguayo. Néstor Cecchi coincide y plantea la cuestión ética y de compromiso ante este protagonismo en el 8º encuentro del Ciclo de Formación bajo el lema “Resignificaciones conceptuales sobre Compromiso Social de las Universidades. Impactos en el trabajo territorial”, organizado por la Secretaría de Extensión Universitaria (SEU) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
“El territorio es el escenario casi imprescindible para dejar huellas en el estudiante” sentenció el ex secretario de extensión de la Universidad Nacional de Mar del Plata pero al mismo tiempo vinculó el compromiso social universitario ante la práctica extensionista. “Es importante que dotemos a los estudiantes de una preparación previa de qué cosa están formando parte. Que ellos entiendan que la Universidad Pública debe asumir una actitud socialmente comprometida y que ellos con su acción están formando parte de esto” planteó Cecchi y completó su pensamiento diciendo que “los estudiantes son representantes de la universidad y que ésta entre sus tareas debe involucrarse en procesos de transformación de la realidad. Ellos deben entender y formar parte de esto. Que lo que hacen no es solamente una cuestión de compartir experiencias sino que forman parte de una cosa más integral que es la forma de ser Universidad” desde el punto de vista de la Extensión.
En este punto Cecchi nos introduce en la cuestión del “impacto del trabajo territorial”. Para el autor de libros dedicados al compromiso social universitario el territorio deber ser “la oportunidad para que los estudiantes puedan problematizar” vivirlo como “un escenario en el cual detectar cosas que están pasando; resignificando los contenidos y los problemas” porque según sus palabras “problematizar le otorga al aprendizaje un sentido diferente”.
Es momento entonces en el cual aporta el concepto de “Aprendizaje en base a problemas” y allí menciona que “ir al territorio a buscar problemas y luego invitar a otras disciplinas a que se sumen a esta práctica es hecho muy interesante porque aparecerán otros elementos para trabajar”. A los estudiantes aconseja “ir con la cabeza abierta para ver qué pasa”, el referente extensionista surgido de las Ciencias Económicas reconoce que al empezar un trabajo extensionista lo hace para adentrarse en “intervenciones puntuales”, pero afirma a través de su experiencia que “cuando se integran diferentes perspectivas, para dar cuenta de una realidad que está apareciendo, el trabajo se enriquece más”.
“No debiéramos desoír lo que le va pasando al estudiante en el transcurso del proceso de aprendizaje en la comunidad y como se vinculan con otros actores. Debemos ir viendo los resultados parciales y finales de las intervenciones en territorio que vamos realizando. Porque de lo contrario corremos riesgo de ir y hacer lo que creemos que hay que hacer y no tenemos registro de lo que pasa cuando hacemos lo que hacemos. Y es aquí cuando se entra en una verdadera contradicción” manifestó Cecchi.
“En tanto y en cuanto aportemos la mayor cantidad de miradas
posibles la formación del estudiante se ve fortalecida”.
¿QUÉ PASA CUANDO VAMOS AL TERRITORIO?
El trabajo extensionista se plantea en contexto con su comunidad por lo tanto cuando se sale de los claustros de la Universidad para ir a trabajar al territorio “es una oportunidad de formación y transformación” dijo Cecchi.
El licenciado marplatense considera que hay que “pensar la realidad en términos multidisciplinares” ya que al ir a un territorio no se pueden dejar de ver que otros tipos de problemas aparecen o qué otros tipos de saberes y necesidades tienen. Según Cecchi al reconocer esto se debe “convocar a esos otros saberes para problematizar estas cosas”. Cecchi reconoce que “articular todo esto es complejo porque reproducimos la lógica de sectores ya que todavía no hemos logrado crear un objeto de intervención interdisciplinario, donde un problema puede ser visto por todos en cambio de que cada uno vea solo una parte del problema”.
En este sentido postula que “la universidad que no se transforma, no trasnforma” pero al mismo tiempo piensa en forma viceversa. “Esto es una relación dialógica en la que todos generamos circunstancias en las cuales nos transformamos mutuamente” demuestra.
UN PROCESO INEVITABLE PARA EL SOSTENIMIENTO DEL TRABAJO TERRITORIAL
A la pregunta ¿Qué crees que opinan otros docentes de tu facultad del trabajo que estás haciendo?, realizada a una docente de Ingeniería, concuerdan en que elogian cuestiones relacionadas a las repercusiones sociales del trabajo extensionista más que a las disciplinares. Es aquí cuando el autor nos habla sobre el proceso de Curricularización.
“La experiencia en el territorio que muchas universidades están actualmente reafirmando, consolidando y enriqueciendo debe estár curricularizada” menciona Cecchi. Lo postula a través de diferentes formatos, pero en general “cuando comenzamos a accionar un proceso con estas características sentimos que debemos profundizarlo porque este nuevo desarrollo es clave” dice.
“Hay lugares en donde los estudiantes deben transitar en un espacio de curricularización como requisito previo a la graduación; como por ejemplo en México, Costa Rica o Venezuela que a través de leyes los estudiantes están obligados a realizar trabajos junto a la comunidad. En nuestras universidades ya hay un grupo de ellas que tienen normativas para que todos los estudiantes de todas las carreras pasen por un proceso de curricularización, entre ellas se pueden mencionar a la Universidad Nacional de Mar del Plata, Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional de Río Cuarto, Universidad Nacional de La Pampa”.
“En el gran número de las otras universidades nacionales están avanzando en procesos parciales y en algunas existen normativas para que todos los egresados de esa universidad tengan alguna experiencia en territorio, en casos son algunas carreras de cada facultad, otras son cátedras que habilitan procesos en territorio. Como verán hay diferentes formatos desde la cátedra que dedica un módulo a trabajos con estas características articulando contenidos durante un tiempo determinado, junto a una organización particular y con un objetivo puntual” menciona Cecchi pero al mismo tiempo se pregunta:
¿Para qué curricularizar? Y aquí plantea dos cuestiones centrales, la primera algo más administrativa, “porque anclar este trabajo en la curricula como una cuestión más formal le da algún tipo de sustento institucional y de esta manera las prácticas en territorio se hacen más sostenibles” afirma.
El segundo tema es que curricularizar “implica pensar los procesos de enseñar y aprender, vinculados y articulados, porque el territorio, el contexto o el escenario te enseñan otras cosas que difícilmente se logren aprender en el aula” rescata, según sus palabras “es un aprendizaje contextualizado con problemas, sujetos y tiempos reales que dejan enseñanzas que difícilmente los docentes podamos reproducir en el aula”.
“Siempre es ideal que los contenidos de las cátedras puedan ser abordados y aprendidos en un contexto en el que se realice un ida y vuelta permanente ya que la casuística del territorio aporta una flexibilidad y una pertinencia al conocimiento que es central. Una correlación directa entre los problemas que acontezcan en el contexto y la enseñanza en el aula de modo tal que lo deseable sería que la comunidad se transforme en un aula abierta en donde muchas veces los aprendizajes en la teoría y en la práctica dialoguen permanentemente” finalizó.





11 Oct 2016
Posteo de prensa




